Intellectual Capital Research Group. Issues / Temas
Find the research in mensuration and management of intangible assets (capitals), developed by Intellectual Capital Research Group, as well as comments and information about Global Economy and Quality of Life.
La V edición del Congreso ISEN_RED, evento financiado por el grupo de investigación, a través de su Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida ha aportado el debate sobre el envejecimiento y el turismo sostenible a partir de los datos de la macroencuesta de 2025, esta perspectiva ha sido completada el viernes 17 con distintos especialistas en calidad de vida y colaboradores del Observatorio que presentan sus trabajos desde la Universidad de Córdoba, en sostenibilidad social y bienestar laboral por la Dra. Virginia Navajas, y las mediciones en calidad de vida del área rural desde la Universidad de León por la Dra. Noelia Somarriba.
Los datos del congreso se resumen en más de 120 inscripciones validadas y 48 trabajos de investigación noveles, fundamentalmente de grado, pero también TFG y dos trabajos de estudiantes de doctorado. Con el lema de 'calidad de vida en los territorios de baja población', y las aportaciones destacadas de especialistas en despoblación y calidad de vida, desarrollándose durante estos días en el municipio de Quero. En el Congreso se activó la macroencuesta de 2026, con expectativas de alcanzar las 5000 respuestas hasta octubre en que permanecerá abierta.
El debate científico y de transferencia social ha tenido lugar con la presencia del Director General de Universidad, Investigación e Innovación, D. Jose Antonio Castro, que ha puesto en valor las ayudas "Reto D" del gobierno regional, así como se han explicado las nuevas acciones y resultados de la Ley pionera en nuestra Comunidad ante el Reto Demográfico que ha presentado el Comisionado del Gobierno Regional D. Jesús Alique.
¿Alguna vez se ha preguntado por qué dos personas que viven en la misma ciudad, trabajan en el mismo sector y tienen ingresos similares sienten niveles de bienestar tan distintos? ¿Y si pudiera medir su felicidad social, del 1 al 10, con un índice diseñado con método científico?
El progreso de las sociedades se ha medido usualmente a través de indicadores económicos. Sin embargo, un país puede crecer económicamente y, al mismo tiempo, experimentar problemas de desigualdad, polarización, precariedad laboral o deterioro ambiental.
Por este motivo, las investigaciones en ciencias sociales intentan responder a una pregunta aparentemente sencilla pero metodológicamente compleja: ¿cómo medir realmente la calidad de vida?
A qué llamamos calidad de vida
El primer reto aparece al intentar definirla. Algunos piensan en los servicios sociales como salud o educación, otros en la economía familiar, otros en el trabajo y otros en el barrio donde fijan su residencia. Todos tienen razón, pero solo en parte.
Durante años hemos usado distintos indicadores con este fin. Uno de los más influyentes es el Better Life Index desarrollado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que propone medir el bienestar a partir de once dimensiones, entre ellas empleo, educación, medioambiente, seguridad y satisfacción con la vida.
A partir de este enfoque multidimensional han surgido propuestas científicas que usan ponderaciones similares –en España, por ejemplo, el Indicador Multidimensional de Calidad de Vida del INE– o métodos que integran dimensiones con distintas técnicas. Todos ellos permiten medir la calidad de vida de los habitantes de un país o región.
La nueva herramienta se centra en la calidad de vida social. Es decir, en aquello que depende del entorno y de las relaciones: familia, empleo y clima laboral, confianza comunitaria, seguridad, ocio y cultura, movilidad, medio ambiente urbano, capacidades digitales, etc.
El índice MISQL invita a detenernos unos minutos para reflexionar sobre el día a día, identificar los factores que generan equilibrio personal y comprender cómo influyen las relaciones y el contexto en el bienestar cotidiano.
Para desarrollar este método comenzamos preguntándonos qué factores sociales influyen realmente en cómo una persona evalúa su propia vida. Para responder, analizamos miles de respuestas proporcionadas anualmente por ciudadanos españoles desde 2020.
Esperábamos que la economía personal ocupase el primer lugar, pero no ha sido así: la familia y la satisfacción laboral son dimensiones más influyentes que el dinero. También destaca la confianza en el vecindario y la integración social, o sea, esa clara sensación de que podemos caminar tranquilos en nuestro entorno o de que nuestros vecinos estarán ahí si los necesitamos.
El índice toma forma cuando aplicamos coeficientes estandarizados desde un modelo socioeconométrico, permitiendo obtener ponderaciones objetivas (pesos derivados de los propios datos, no de nuestras preferencias como investigadores). Ese paso ha sido crucial, dejando que hablasen las respuestas reales de la gente.
El peso de la ciudad, el barrio y el territorio
Al aplicar el modelo sobre más de 4 100 respuestas en España para 2025, la dimensión social explica el 64 % de la variación del bienestar percibido. El resto corresponde, en buena medida, a la esfera personal (salud física y psicológica, desarrollo personal, espiritualidad, estilo de vida) y a los límites propios de cualquier medición basada en encuestas.
Esas proporciones muestran el enorme peso que tienen nuestras ciudades, barrios y entornos en cómo nos sentimos.
En cuanto a las diferencias territoriales, el índice encuentra patrones que invitan a pensar. No se trata de comunidades ganadoras y perdedoras, sino de distintas formas de vivir y sentir el entorno. Comunidades autónomas como La Rioja, Navarra, Aragón o Castilla-La Mancha muestran un equilibrio interesante entre satisfacción residencial, felicidad declarada y calidad de vida social percibida. Estas regiones destacan no tanto por cuestiones de renta personal, sino por su cohesión y la satisfacción de sus habitantes con su entorno.
Además, la dimensión de la población está asociada al mercado de la vivienda. Así, aquellas poblaciones con servicios de calidad, fácil accesibilidad y baja densidad sacan una clara ventaja en la puntuaciones del índice.
Esta nueva herramienta no es un mero ejercicio académico o individual, sino una brújula para que los responsables públicos identifiquen prioridades reales agregadas. En un mundo complejo, necesitamos indicadores que no solo midan lo que producimos, sino cómo vivimos y lo qué realmente importa.
Cómo nos sentimos en comunidad
Una cuestión que muchas personas se plantean es qué hace que nuestra vida sea, en esencia, “buena”. Y eso es lo que permite resolver el índice MISQL.
No se trata solo de obtener una puntuación, sino de favorecer una mirada más consciente sobre cómo vivimos con otros, cómo nos sentimos en nuestra comunidad y qué elementos fortalecen –o debilitan– esa armonía.
Cualquier persona puede entender mejor por qué se siente como se siente, reconociendo qué aspectos clave de su entorno social pesan más en su calidad de vida. Ahora es posible evaluar y comparar nuestra felicidad con la de la población en general, lo que permite descubrir cuáles son los condicionantes que predominan para la mayoría y qué áreas personales debemos potenciar.
Por último, cuidado con la paradoja de la felicidad: preguntarse constantemente si uno es feliz puede llevar a dejar de serlo. A menudo se experimenta mejor cuando no se busca obsesivamente, sino cuando se vive el presente con un objetivo claro. Ahora podemos observar las tendencias de nuestras sociedades desde cada individuo, permitiendo definir mejor el propósito en nuestro presente.
The ICRG presented the 2025 Spanish Report on Social Quality of Life (9–13 March) in Buenos Aires, within the framework of a congress organized for the entire Latin American region. In addition, several meetings were held with senior representatives of the Association to further strengthen and continue our collaborative efforts.
The report was presented by Prof. Nuria and Prof. Víctor.
Title: "Influencia del entorno y las características personales en la calidad de vida y felicidad social de los españoles".
We also met with Prof. Graciela Tonon and Prof. Mariano Rojas.
Measuring citizens’ quality of life has become a key challenge for economic development and fundamental to achieving social progress. Various approaches have been developed to assess quality of life, drawing on different perspectives—both subjective and objective—and using either unidimensional or multidimensional measurement strategies. This study proposes a new method for calculating a quality of life index that distinguishes between personal and social well-being. The proposed index is multidimensional in nature and focuses specifically on social quality of life. It is constructed using objective weights derived from ordinary least squares estimation. This new index is applied to data from Spanish regions, and the results are compared with other existing approaches within the geographical context under analysis. Due to the availability of relevant data in Spain, the model allows for the measurement of quality of life across different territorial units, as well as the estimation of an individual’s social quality of life score. This makes it possible to compare personal outcomes with the average levels observed among other citizens in the same area.
Once published, we will open a new section on the website so that, if you are a Spanish resident, you can calculate your Social Quality of Life. Here
Participamos activamente en el Congreso: "XXXV Jornadas Luso-Españolas de Gestión Científica: Retos para la gestión en el segundo cuarto de siglo"
Our work was (title): EFECTOS DEL TURISMO SOBRE LA CALIDAD DE VIDA
(Effects of
tourism over quality of life)
ABSTRACT
Quality of life is an essential factor for
economic and social development, and tourism can significantly contribute to
its improvement. However, the relationship between tourism and quality of life
is not uniform; it depends both on the type of tourism practiced and on the
sociodemographic characteristics of tourists. Therefore, it is crucial to
identify which modalities generate greater well-being and how factors such as
gender, age, marital status, income, educational level, employment situation,
or sector of activity influence this relationship. This study analyses the
impact of tourism on the quality of life of Spanish tourists, considering
different types of tourism and personal profiles. The findings show that the
perception of tourism as a driver of quality of life varies according to
individual characteristics, highlighting the need to design tourism policies
tailored to the needs of each population segment to achieve a more inclusive
and satisfactory tourism experience.
KEYWORD: tourism, quality of life, tourists,
sociodemographic factors.
Podemos afirmar sin rodeos que el índice ponderado de felicidad social y calidad de vida de los españoles vuelve a retroceder en 2025. Este índice, elaborado por el Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida (OICV), es de tipo subjetivo y mide las percepciones reales sobre el entorno residencial, familiar, laboral y económico.
El estudio anual recoge los factores sensibles al bienestar social, como la oferta de servicios públicos, integración social, política de vivienda, planificación urbana, gestión y gobernanza, unidos a cuestiones coyunturales como las crisis sanitarias o económicas.
El dato es claro: 7,17 sobre 10, dos décimas menos que en 2024 y medio punto por debajo del máximo alcanzado en 2020. Detrás del descenso aparece un triángulo muy reconocible: precio de la vivienda, corrupción e integración social. A estos tres pilares se suman dos fenómenos que erosionan estructuralmente nuestro bienestar: el edadismo digital, visible para tres de cada cuatro españoles en una población que envejece, y la soledad no deseada, que afecta al 40 % de los jóvenes adultos menores de treinta años.
El muro que crece cada año
España vive un momento crítico en el mercado inmobiliario. En Baleares, Madrid y Cataluña los precios han superado ya los de la burbuja de 2008. No se trata de un vaivén coyuntural, es un problema que atraviesa la vida de miles de familias.
¿Qué implica esto para la sociedad? El acceso a la vivienda se ha convertido en un desafío insalvable para jóvenes, parejas que quieren emanciparse y clases medias que ven cómo su alquiler sube año tras año, mientras una hipoteca se convierte en un sueño imposible. El resultado es conocido: más precariedad, expulsión de residentes hacia zonas periféricas y pérdida progresiva de estabilidad.
La falta de intervención pública, la caída en la oferta privada, la presión de la demanda, las tensiones inflacionistas en el mercado de alquiler y el auge de los alojamientos turísticos en grandes ciudades y áreas costeras componen un cóctel que genera desigualdad y vulnerabilidad.
En el estudio para 2025 los residentes valoran la relación entre precio, ubicación y calidad de la vivienda cerca del mínimo posible: apenas una puntación de 1 sobre 10 en las zonas más tensionadas. Solo aprueban Extremadura, La Rioja y algunas áreas de baja presión demográfica y turística en Castilla y León y Castilla-La Mancha. La España rural despoblada sigue sin consolidarse como alternativa residencial, más allá del refugio temporal que ofreció durante los meses más duros de la pandemia.
Turismo: ¿impulso económico o amenaza?
El turismo se ha convertido en el motor económico de muchas zonas costeras y de interior, transformando su paisaje urbano y social. Sin embargo, detrás de las cifras récord de visitantes y los titulares sobre crecimiento económico surge una pregunta clave: ¿cómo afecta realmente esta actividad a la calidad de vida de quienes habitan estos destinos?
Por un lado, el turismo trae consigo beneficios indiscutibles. Genera empleo, impulsa la inversión en infraestructuras y mejora servicios que también disfrutan los residentes. Además, la interacción con visitantes fomenta la apertura social y el intercambio cultural, enriqueciendo la identidad local.
No todo es positivo. De media, el 30 % de los residentes ponen un suspenso a su relación con el turismo, llegando al 50 % en regiones tensionadas como Baleares, Cataluña o Cantabria.
La llegada masiva de turistas en temporada alta tensiona los recursos básicos: hospitales saturados, transporte colapsado y servicios públicos al límite. A esto se suma el encarecimiento de la vivienda en propiedad y en alquiler, la pérdida de espacios comunitarios y el deterioro ambiental, que amenaza tanto la biodiversidad como la esencia cultural de las ciudades. El resultado puede ser una paradoja: mientras la economía florece, la vida cotidiana se complica.
La clave está en la planificación. Un turismo sostenible, que regule el uso del suelo, proteja el medio ambiente y escuche a la comunidad, puede equilibrar la balanza. Sin estas medidas, el riesgo es evidente, aquello que atrae a los turistas puede acabar expulsando a quienes habitan esos lugares por el bloqueo al acceso de vivienda y de servicios de transporte.
La exclusión tecnológica sigue siendo un problema
Vivimos en una sociedad sostenida relacionalmente por la infraestructura digital. La tecnología conecta, pero abre nuevas brechas. A las desigualdades clásicas, como la salarial de género, se suman otras de naturaleza digital.
El edadismo digital reduce la calidad de vida de las personas mayores. La exclusión tecnológica no es un inconveniente menor, pues implica problemas para acceder a servicios, sentirse desorientados, perder autonomía y caer en situaciones de aislamiento social. El umbral crítico aparece en torno a los 75 años.
Y no están solos. La soledad no deseada alcanza niveles alarmantes entre los jóvenes menores de 30 años. De este modo España, en 2025, convive con dos polos de soledad que crecen a la vez.
A ello se suma un clima social complejo. La polarización política y la mala gestión pública generan incertidumbre y minan la confianza ciudadana. La falta de políticas de integración, la inmigración de baja cualificación y las grietas en el mercado laboral están creando nuevos guetos urbanos de pobreza y exclusión.
La llamada clase media se ha reducido sustancialmente, ampliándose las brechas sociales. Aunque se ha incrementado el salario mínimo, se está produciendo un efecto nivelación a la baja del salario medio en los trabajos cualificados que empeora la capacidad adquisitiva.
Corrupción en la Comunitat Valenciana
Además, la corrupción provoca una separación entre clase política y sociedad, lo que resulta en las peores valoraciones del estudio en 2025. La Comunitat Valenciana presenta hoy los valores más críticos, después de haber encabezado el ranking en 2024, ejercicio en el que el trabajo de campo se cerró justo antes de la dana.
La calidad de vida se resiente en zonas urbanas, turísticas y tecnológicamente exigentes. Más españoles viven en situación de vulnerabilidad y el bienestar retrocede. Cuando el deterioro es constante, hay que intervenir.
Con expertos en calidad de vida en el ámbito internacional e invitados internacionales.
Con los mayores como protagonistas.
Presentando resultados del estudio con más de 5000 respuestas verificadas en toda España, en un libro que se entregará a los asistentes.
Desde el OICV tienes toda la información y seguimiento en esta nuestra web.
Programa
El evento tuvo lugar el miércoles 10 de diciembre de 2025, en el Rectorado de la UCLM (Paraninfo 'Ernesto Martínez Ataz'), Ciudad Real a partir de las 9:45h.